En los albores de la prehistoria digital #tecnología

Democracia DigitalSi nos paramos a pensar tan solo unos segundos en cómo ha cambiado nuestra forma de poder comunicarnos en los últimos años (y me refiero a tan solo tres o cuatro) no solo con las demás personas sino también con los aparatos electrónicos, estoy seguro de que más de uno se va a sorprender.

¿Hemos tocado techo? En absoluto. Me atrevería a decir que no estamos más que en los albores de la prehistoria digital y que queda mucho camino por delante. En este artículo planteo algunas tendencias que, casi seguro, tendremos muy pronto entre nosotros como algo más que habitual y lo que creo que será el mayor cambio.

Smartphones y tabletas

Smartphones y tabletas

Los smartphones y tabletas con conexión a Internet se han popularizado y están al alcance de cualquier bolsillo, posibilitando nuevos servicios y aplicaciones que, hasta hace poco, estaban solo en los libros de ciencia ficción (como tener un GPS, una cámara de fotos y de vídeo siempre con nosotros, etc.).

Hoy en día estamos (casi) permanentemente conectados con terminales móviles cada vez más potentes y, en muchos casos, incluso sustituyen en algunos cometidos a los equipos “clásicos” como ordenadores fijos o portátiles, que sufren descensos cada año en número de unidades vendidas.

No sería extraño que, igual que los móviles están sustituyendo poco a poco los teléfonos fijos, los smartphones llegasen a ser los nuevos ordenadores personales, con copias de seguridad de todo en Internet (la famosa “nube” por si lo perdemos o le pasa algo). ¿No sería estupendo poder llegar a casa y utilizarlo en una pantalla grande y con teclado? Es muy probable que pronto sea así pero ¿Por qué con teclado?

Es cierto que las pantallas táctiles son muy intuitivas, pero la introducción de datos sigue siendo incómoda si es mucho texto. Los teclados convencionales siguen siendo más operativos para estos cometidos. No obstante, con seguridad eso cambiará muy pronto: poco a poco los sistemas de reconocimiento de voz, que hace ya varias décadas que están en desarrollo, son cada vez más precisos. ¿No es más fácil, rápido y cómodo dictar que teclear? Existen en el mercado ya asistentes “inteligentes” que no solo entienden lo que les decimos sino que además son capaces de dar una respuesta a lo que se les plantea.

Siri, el asistente de iOS

Siri, el asistente de iOS

Ejemplos de esto son Siri, el asistente inteligente que está incluido en el iPhone, iPad y iPod que comprende bastantes frases (incluso planteadas de diferentes maneras) y obedece las instrucciones que se le encomiendan, Google Now, un programa de esta empresa incluido Android e iOS (a través del programa Google Search) que responde a preguntas, hace recomendaciones y realiza ciertas acciones de manera similar a Siri. Se rumorea que Windows Phone, de Microsoft, tendrá pronto también un asistente parecido que se llamará Cortana (como en del juego Halo, exacto).  

La precisión de lo que entienden estos sistemas en general es bastante elevada, no obstante poco se puede hacer con ellos más que pedirles ciertas funciones bastante básicas. Su nivel de inteligencia es aún muy bajo y les queda muchísimo por mejorar hasta poder decir que son realmente útiles. Por ejemplo ¿Cuándo podremos entablar una conversación con una o varias personas en otro idioma con un sistema de traducción simultánea automático? Es algo en lo que hace tiempo que se está trabajando.

Con estos supuestos, a lo mejor al llegar a casa solo necesitamos dejar el Smartphone en algún sitio y éste se conectará a la vivienda, que interactuará con nosotros por comandos de voz y proyectará el contenido de la pantalla en los televisores y monitores ubicados en la habitación en la que nos encontremos en cada momento. Por supuesto, todo sin cables.

Y hablando de la vivienda, espero que pronto podamos empezar a olvidar las llaves y usar cámaras y sensores de huellas dactilares y de retina para abrir las puertas de las casas y de los coches. El iPhone 5S, por ejemplo, se puede desbloquear sin teclear un código, sustituyéndolo por la lectura de la huella de un dedo y resulta muy cómodo.

Hoy en día ya hay en el mercado vehículos de gama alta como algunos BMWs que abren las cerraduras cuando detectan que el dueño (o alguien con su mando a distancia) se acerca, sin tener que hacer nada más que tocar la manivela de la puerta con el dedo como se puede ver en este vídeo hecho por mí, cerrando o abriendo el coche. Incluso se puede encender el coche sin más que apretar un botón y sin llave.


Abriendo y cerrando un BMW tocando la puerta

En los próximos 5 a 10 años también nos acostumbraremos a los coches autónomos sin conductor. Será curioso: ahora está prohibido utilizar aparatos electrónicos mientras conducimos; en el futuro quizá esté penado conducir.

La tecnología seguirá facilitando tareas como hacer la compra, para lo que quizá podamos recorrer desde casa virtualmente los pasillos del supermercado, eligiendo los productos que deseamos adquirir. Si preferimos seguir yendo a la tienda físicamente, tecnologías como los iBeacons (nada que ver con el tocino) permitirán que nos orientemos por Bluetooth dentro del local y así saber dónde está un cierto producto consultándolo en el móvil (es algo así como un sistema GPS para interiores de tiendas y tiene también otros usos inalámbricos, similares al NFC). Ya podremos no perdernos al hacer la compra.

También podremos probarnos la ropa sin necesidad de ponérnosla: un sistema digital escaneará nuestra imagen y la presentará, como si fuese un espejo, con las prendas que nos interesen. Eso sí, no sabremos si son o no cómodas, tan solo si nos quedan bien.


Probadores 2.0

Las impresoras 3D parece que llegarán antes o después a los hogares y con ellas podremos obtener objetos reales y utilizables a partir de planos.

Intel-Edison, un ordenador del tamaño de una tarjeta de memoria SD

Intel-Edison, un ordenador del tamaño de una tarjeta de memoria SD

En estos próximos años veremos también con seguridad la popularización de nuevos dispositivos conectados a Internet como lavadoras, neveras, hornos, etc. y por supuesto gafas, relojes y más dispositivos “que se llevan puestos” como por ejemplo prendas de ropa.

La ropa para bebés con chips integrados (como Intel Edison, el nanoordenador del tamaño de una tarjeta de memoria SD presentado recientemente) podría monitorizar el estado del niño en todo momento y alertar ante cualquier incidencia.

Las gafas de Google, Google Glasses, aún no están a la venta y algunos modelos de relojes inteligentes que se conectan a los smartphones que ya están en el mercado han tenido una acogida bastante fría. Es cierto que a priori no tienen demasiado atractivo, pero, como todo, es cuestión de que se encuentren y se ofrezcan servicios interesantes para el gran público como ha pasado con los teléfonos móviles avanzados.

El mayor cambio…

Los móviles aprenden nuestras costumbres

Los móviles aprenden nuestras costumbres y nos informan

Estas son solo algunas ideas de lo que está por venir. De todas maneras, bajo mi punto de vista, el mayor cambio que veremos no será debido a los diferentes dispositivos sino a la forma con la que interactuaremos con la tecnología en general.

Hoy en día utilizamos los aparatos para realizar tareas concretas como enviar un correo electrónico, poner una alarma, consultar la agenda, encontrar una ruta para llegar al lugar de la reunión, etc. Dentro de poco tiempo, los equipos empezarán a conocer nuestras costumbres y podrán saber por adelantado lo que necesitamos y lo harán automáticamente, al mismo tiempo que podrán “hablar” con nosotros y entendernos. Se podría decir que en lugar de interactuar con la tecnología, pasaremos a tener una relación con ella.

Publicado en la revista Aproin www.aproin.com/revista.asp

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8 respuestas a En los albores de la prehistoria digital #tecnología

  • Como siempre, muy buen artículo Christian, miedo me da lo que está por llegar. Ahora cobra sentido todo lo que veíamos en aquellas películas como “Demolition Man”, “Terminator” o “Minority Report”. ¿Será Google el nuevo Skynet?, puestos a imaginar a saber dónde llegará toda está tecnología.

  • Hola, interesante artículo, aunque todo parece tener su doble filo y llega un momento en que uno se debe plantear si tanta tecnología compensa con respecto a la pérdida de la intimidad y privacidad que poco a poco va suponiendo. Eso sin contar el enorme grado de dependencia que nos genera, donde hasta la tarea más sencilla dependerá de tener electricidad. ¿Terminaré no pudiendo hacer un zumo de naranja si se ha ido la luz en casa y el iExprimidor se ha quedado sin batería?

    Muchas cosas son interesantes y sin duda nos harán la vida más sencilla, pero otras en mi opinión son pijadas que simplemente nos generan más y más dependencia innecesaria.

    Saludos

    • Hola, Scherzo.

      Interesante reflexión. Como todo, el problema no es el uso sino el abuso que se haga de la tecnología. Es cierto que cada vez somos más dependientes de ella y que gracias a los nuevos dispositivos, los gobiernos nos espían (potencialmente) con mucha más facilidad, eso está a la orden del día, pero tampoco se puede ir contra la tendencia ni contra los innegables avances y mejoras que proporciona. Es posible que los primeros que usaron la corriente eléctrica, pensaron lo mismo y que dependían de las compañías eléctricas para su vida diaria. Incluso los que dejaron las cavernas por irse a sus casas construidas por otros seres humanos debieron sorprenderse del cambio…

      En el fondo creo que son herramientas, y como tales, es nuestra responsabilidad usarlas con moderación y buen criterio… Como todo.

      Gracias por el comentario y muchos saludos.

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