SPAM, el enemigo en bandeja (Continuación)

SpamEn el artículo anterior definimos el spam como correo electrónico no solicitado ni deseado que llega a nuestros buzones electrónicos para intentar convencernos de algo que nosotros en principio no deseamos (que compremos un producto, que introduzcamos nuestros datos personales, etc.) y decíamos que para los “spammers” o generadores de este correo basura se trata de un negocio muy lucrativo.

Hace un tiempo lo consideraba inofensivo ya que no me molestaba demasiado pero observo que cada vez paso más minutos al día borrando “la basura que me llega” y me está empezando a preocupar. Y no sólo a mí: en los últimos tiempos cada vez más personas me preguntan qué pueden hacer para eliminar esta lacra informática y la verdad es que las opciones no son ni muchas ni me convencen al 100%: la primera y más evidente es cerrar la cuenta de email y abrir y usar otra diferente, lo que no siempre es posible. Si éste es el caso tenemos que intentar minimizar el número de correos que “alcanzan vivos” nuestra bandeja de entrada bien empleando filtros o bloqueos de destinatario o asunto (de efectividad limitada) o recurrir a programas especializados de terceros dedicados a estos menesteres. He probado varios y no ha habido ninguno que me haya impresionado especialmente. Todos ellos cumplen su cometido con mayor o menor exactitud.

Otra opción a la hora de protegerse contra el spam es que el filtrado de los mensajes se realice en el servidor de correo que empleemos. Para ello debemos contratarlo con la empresa que nos suministra el servicio de email (normalmente a mayores), si bien muchos de los correos gratuitos (Hotmail/Windows Live Mail, Yahoo, Gmail, etc.) cuentan con filtros antispam “de serie”.

Existen iniciativas a nivel internacional para intentar frenar la proliferación de estos mensajes no deseados que aumentan innecesariamente el tráfico dela red. Unade ellas, que personalmente encuentro muy interesante, es Sender-id y propone que cada servidor de correo identifique digitalmente los emails legítimos que envía y que el servidor receptor compruebe si los mensajes recibidos contienen esta identificación digital, ya que de no ser así sería indicio de que no procede de donde dice hacerlo, siendo muy probablemente spam. El problema elemental para poner en práctica este sistema es que todos los servidores deben operar así o correos auténticos pueden ser desechados y dado lo difícil que es que se estandarice algo a nivel global (máxime cuando hay diferentes alternativas de distintos fabricantes), es más que probable que este sistema no termine de imponerse, pero lo que sí parece lógico pensar es que antes o después se adoptarán medidas.

De lo explicado es posible inferir el principal problema de los sistemas antispam y es que pueden identificar como spam algo que no lo es, arriesgándonos a perder un mensaje legítimo (“falso positivo”) que podría, dependiendo de su contenido y remitente, acarrearnos graves consecuencias.

El spam es un problema muy grave que hace perder a empresas y particulares mucho tiempo y dinero. Personalmente no creo que pueda ser resuelto mientras no sea penado en todo el mundo (si bien hay otros problemas más importantes que resolver) y sobre todo mientras la relación beneficio/coste sea tan alta. Sólo nos resta armarnos de paciencia y pulsar y pulsar la tecla “Suprimir”. Al menos haremos ejercicio con el dedo… no todo son inconvenientes.

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