Códigos de barras 2.0

Apenas reparamos en ellos pero ahí están: los códigos de barras, presentes en casi todos los productos, nos hacen la vida un poco más fácil (haciendo por ejemplo que al adquirir un artículo éste sea localizado de manera rápida, precisa y unívoca). Este código almacena la información basándose en la representación de un conjunto de líneas paralelas verticales de distinto ancho y espaciado según los datos a codificar.

Como todo evoluciona, ya se están popularizando otros códigos para representar la información. Uno de ellos es el código QR (Quick Response Code o código de respuesta rápida) que es de forma cuadrada (ver imagen) y almacena la información en una matriz de puntos o dicho de otra manera, es como un código de barras bidimensional. Fue inventado por la empresa japonesa Denso-Wave para el control de sus líneas de producción.

La ventaja de este sistema es que con cualquier aparato con cámara (vale incluso un móvil) y el programa adecuado es posible leer la información almacenada, a diferencia de los códigos de barras convencionales que necesitan un lector especial. Es posible localizar en Internet diferentes programas para crear y leer estos códigos incluso para el móvil. Recomiendo la página www.kaywa.com.

En un código QR pueden guardarse codificados hasta 7089 caracteres y son realmente prácticos para almacenar nombres, direcciones de webs, información de contacto, etc. y recuperarlos luego de forma muy rápida (de ahí su nombre). Empresas de la talla de Google en su publicidad, Coca-Cola o MacDonald’s utilizan estas imágenes para transmitir información de enlaces a páginas webs, información adicional, etc.

En Japón hace mucho tiempo que se utilizan en vallas, diarios, revistas, etc. de manera habitual. Veámoslo con un ejemplo: en una revista vemos un anuncio interesante y para más información, nos dan la dirección de una web. Podemos ir al ordenador y acceder, si bien quizá estemos de viaje en el AVE a medio camino entre Madrid y Barcelona. ¿Nos acordaremos cuando estemos de vuelta?, ¿encontraremos la página otra vez?, ¿y si la apunto en el móvil?, ¿teclear esa dirección? Qué incómodo… “Seguro que no era tan interesante el anuncio (pienso)”… y no lo consultamos. Si también viene el código QR, podemos utilizar el móvil, hacer una foto y, en una fracción de segundo, pasar la dirección web al móvil y sin teclear nada guardarla para verla más adelante. Otro ejemplo podría ser una tarjeta de visita. ¿Quién no tiene un montoncito de las que le dan y no las encuentra cuando las necesita? Si tuviesen este código podríamos almacenar los datos contenidos en la agenda del ordenador gracias a una webcam de manera sencilla y así tenerlas siempre disponibles y catalogadas.

En España la verdad es que estos códigos QR se empiezan tímidamente a usar, si bien también otros: Movistar emplea otros llamados BIDI y Orange los Flashcode pero no acaban de popularizarse (de hecho seguro que muchos de ustedes no han oído nunca hablar de ellos).

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