España ya no .es tan diferente

barcoEn los orígenes de Internet cada equipo conectado se identificaba únicamente mediante unos ciertos números únicos en la Red llamados “dirección IP” de la forma número.número.número.número (por ejemplo 10.11.12.13). Entre ordenadores esta forma de comunicación es muy práctica y unívoca, pero nuestras mentes humanas no están acostumbradas a tener que recordar tantas cifras. Por ello se creó un servicio transparente para el usuario que lo que hace es permitir asignar a cada sistema un nombre “fácil de recordar” de la forma dominio.extensión –por ejemplo aproin.com-  que algún servidor intermedio se encargue de traducir este nombre a su dirección IP final cuando nosotros lo invocamos, que es en último término cómo se intercambian los datos por Internet: entre ordenadores con IPs concretas.

El paso siguiente fue determinar qué dominios iban a existir. Como Internet es invento de EE.UU, crearon el .com (Company), .net (Network), .edu (Education),.gov (Government), etc. usando siempre las letras empleadas en inglés y sólo ésas (y si tenemos alguna queja, haberla creado nosotros). El caso es que las ñ, tildes y demás caracteres “autóctonos” quedaban fuera.

Con la globalización de Internet a finales de los noventa, se crearon nuevos dominios .es, .pt, .uk… Asignando a una cierta entidad por país la gestión/registro de los mismos.

Supongo que para evitar la picaresca española mediante la ciberocupación* se definieron en España reglas muy estrictas que dificultaban mucho muchísimo el registro de dominios “.es”, teniendo que demostrar fehacientemente que el titular tenía el mismo nombre que el dominio a comprar, presentando bastante documentación (menos el grupo sanguíneo, lo solicitaban casi todo) de que no se trataba de un “ciberocupa”. Un “.es” tenía además unos precios exageradamente más altos que un “.com”, que conllevaba muchos menos trámites burocráticos y administrativos. Es por ello que apenas se registraban dominios “.es” y los nuevos pioneros  españoles en Internet optaban mayoritariamente por los “.com”.

En noviembre de 2005 (mis más sinceras felicitaciones por la iniciativa) se flexibiliza y abarata el coste de estos dominios “.es”, haciendo que cualquier persona pueda registrar lo que quiera: los efectos no se hacen esperar y en el año 2005 se registran más dominios (213.291) que entre 1999 y 2004 (85.309).

Paralelamente, ciertas comunidades reclaman sus dominios propios: .cat para Cataluña (ya concedido), .gal para Galicia, etc. Con ámbito mundial se crean nuevas extensiones: .info para información, .biz (businness) para negocios, .mobi para móviles, etc.

En octubre de 2007 se introduce una nueva posibilidad que pasa por poder registrar nombres de dominio con ñ, tildes, etc. Aún no está a día de hoy plenamente operativo pero no tardaremos en poder visitar la página www.españa.es, nuestros queridos zaragozanos crearán su www.maños.es y se podrá dedicar una página al www.miño.es entre otros muchos ejemplos. Personalmente dudo de la conveniencia de tener sólo uno de estos dominios sobre todo si tenemos la intención de vender u ofertar nuestros productos o servicios fuera de la comunidad hispanohablante ya que debemos tener muy presente que casi seguro que no tendrán en su teclado las teclas que tenemos nosotros, dificultando su acceso a nuestra web. ¿Queremos ponérselo difícil a posibles clientes? Seguro que no.

* Un “ciberocupa” es una persona u organización que compra un dominio de Internet con la intención de vendérselo mucho más caro a quien debería ser su legítimo propietario o pueda tener interés en él.

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